Baños de realidad

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Buenos días café y nado entre las aguas del océano preciado. Es mirar su horizonte y los objetivos bucean hacia mí ansiosos. La sal espabila y despierta mis legañas. Tras sumergirme en su transparencia percibo la vida que existe debajo de mis pies. Allí no existen cuerdas que me aten, ni muros de piedra, el mar es símbolo de libertad. Aunque a veces la naturaleza lo vuelve peligroso para ser navegado. Somos nosotros quienes delimitamos un trocito de mar de otro. Si fuéramos realmente humanos disfrutaríamos juntos del mar y la tierra, dándonos agua y pan sin avaricia. ¡Ni en broma! Eso está lejos de nuestro alcance, continuamos obsesionados por dividirnos, por clasificarnos, por sistematizar todo el entorno que nos cuida y acoge desde hace tantos años. Respeto hacia los mares y océanos que nos protegen y nos alimentan.

Las bolsas, colillas, botellas, papeles y demás desperdicios han salido a manifestarse, tras usarse piden retirarse a sus respectivas casas. La basura está cansada de matar a especies y destrozar al medio ambiente. Como casi siempre el destino contaminado por la falta de conciencia humana.

Eduardo López

Eduardo López

¿Personas o medusas?

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Si quieres molestar es mejor que busques por otro lado. En este lugar, en mi espacio, tus latigazos de envidia no llegan si quiera a rozarme. A veces la belleza confunde, algo precioso por fuera puede ser de mal agrado en sus adentros. Aún así es necesario ser paciente y convivir con ello. Deseo nadar entre sus pieles aunque el dolor me espante de ello. Las personas que quieren hacer el mal a veces son preciosas por fuera. Hay que andarse con cuidado porque el odio se contagia y de tantos golpes la desconfianza florece y la soledad os consume.

Nadar rodeado de medusas observando cada uno de sus impulsos. He aprendido de ellas que podemos vivir al lado pero sin mirarnos de cerca.

Eduardo López

Raquel Ruiz

Ron diferente

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Me crucé con su fragancia dulce y ardiente. Quemaba como el agua caliente por el canal de mi garganta. Las lágrimas caían y el sudor de sus efectos provocaba sonrisas y desequilibrios intermitentes. Cogí su morro para vaciar su líquido entre mis labios. Ofrecí a los presentes un pequeño viaje entre dientes, bebieron los valientes, pero… El tiempo hace cobardes a las personas que se esconden de la realidad. Duele, quema y sana. El alcohol espantó mis miedos, lo hizo sin permiso.

Sin darse casi cuenta, el ron y el agua se confundieron.

Beber por beber se pasó de tiempo, dame un chupito de verdad. Quiero suaves tragos amargos para saborear bien las dificultades del camino. Ver luz al final del túnel, síntoma de que la vida nos persigue, con el fin de hacernos disfrutar.

Eduardo López

Imagen por Eduardo López

Fuera máscaras

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Sería tan sencillo como recolectar cada mirada sincera y obviar las carátulas sociales. En numerosas ocasiones el revuelo de sentimientos crea inconscientemente falsas ideas, apariencias engañosas. Por ello es necesario mirar con la piel desnuda, sin trapos que entorpezcan la naturaleza humana. Nos quitamos una para ponernos otra aún peor, se llaman máscaras y son los barrotes de nuestra propia prisión. Cuando nos conviene somos puros pero mientras tanto nos colocamos la careta de aparentar. Es triste y real a su vez. Nos hemos centrado en mostrar cada paso que damos. No creo que la libertad sea hacer y después decir cada acción que ejecutamos en nuestras vidas. Debemos luchar por nuestra intimidad.

Tenemos un rostro magnífico para mostrarnos al mundo. Regalemos realidad a cambio de conocer la verdadera cara de los demás.

Eduardo López

Eduardo López

Nuevos caminos

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Los pasos comenzaban a agotarse debido a las calzadas llenas de trampas, en definitiva no son más trucos para cegarse de la realidad. Empiezo a comprender demasiadas cosas y estoy perdido en mis errores y obsesionado por encontrarme con los aciertos. Recuerdo que mi mente quería evadirse, irse lejos donde los placeres me abrazaran sin arrepentimiento. Fue una etapa de puro aprendizaje, no se puede volar sin alas pero la poderosa mente puede viajar, saltar y elevarse hasta donde tú se lo permitas. Hoy me doy cuenta que la falsa felicidad me aleja de la realidad que persigo. ¿Qué me faltan? ¡Nuevos caminos!

Coge y suelta sin miramiento, sino te conviene, quizás el cambio de planes y acompañantes te permitirá encontrar tu objetivo más importante.

¡Vive tu vida a tu manera!

Eduardo López

Imagen por Eduardo López

¿Sin él qué seríamos?

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No hace falta ver para creerlo. Está siempre acompañándonos y en ocasiones es el suyo propio, el nuestro, el que nos mantiene vivos y saltimbanqueando. ¿Cosquillitas en el vientre? ¿Mariposas en el estómago? Nada de eso. Pero… sí latidos retumbantes que ansiosos buscan ese olor, esa piel lisa donde acurrucarse. A veces la emoción se traga las palabras y una simple mirada simboliza la llama. Se enciende con una chispa y si prende, estarán sus legañas todas las mañanas en mi almohada. Algunas veces la ilusión es mágica y fugaz. ¡Fue excitante y verdadero! Pero no fue eterno. Ya experimenté el mío verdadero, lo sabemos, lo vivimos, lo queremos.

La obsesión nos engaña y nos hace insensibles. Debemos amar sin esperar, debemos besar sin cesar. Primer paso amarse a uno mismo.

Eduardo López

Imagen por Eduardo López

¿Mal despertar?

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Mis párpados se despertaron pegados a causa de lo acomodadas que estaban mis pestañas. Abrí un ojo para ver dónde me encontraba, desconocía el paradero donde había dejado caer mi cuerpo, inconsciente, sobre el paso dormido del tiempo. Primera idea caducada, no hice las tareas adjudicadas. No te olvides del deber que sin querer te traicionan las sábanas. ¡Sí! Me levanté malhumorado, no había cumplido mis objetivos. Con la vista medio nublada, activé mi motor de arranque y… cuesta, cuesta arrancarlo. Apoyé el pie derecho y se dobló hacia adentro. Apoyé el pie izquierdo y se dobló hacia fuera. Me tropecé, caí al suelo y desesperado comencé el día. Mañana sea como sea me iré a la cama satisfecho por lo acontecido, haré todo lo que esté en mis manos.

No dejes para ayer lo de mañana. Apura las fuerzas hasta el límite, no duermas sin tener la autoestima alta. Gracias por aguantar mis malos despertares. ¡Qué mal trato a mis sueños!

Eduardo López

Imagen por Eduardo López