Quejicas profundos

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Se buscan problemas parar dar peso a las continuas quejas. Existen abundantes protestas, que aburridas, persiguen a las frustraciones no superadas. Todo el mundo espera el fallo, el error del que se aprende pasa a ser fracaso y cualquier opinión un hachazo. ¿Rechazo? Somos sociedad de piedra; creamos muros inescalables entre gentes afables. Manipulamos con el boca a boca los dulces avances de nuestros vecinos. Transcurre a su velocidad el tiempo, ojos bien abiertos y el gesto en alerta espera ansioso la crítica malvada de los que gruñen.

Por seguir siendo así, el pueblo infectado por la envidia y el avaricioso gobierno por el poder, nos vemos inmersos en desconfianza y dejadez.

Eduardo López

Eduardo López

A falta de valores, nunca es tarde para darse cuenta

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Falta respeto y sobra soberbia.

Falta libertad y sobra gobierno.

Faltan gritos de revolución y sobran mentes conservadoras.

Faltan abrazos duraderos y sobran puñaladas por la espalda.

Faltan guiños de complicidad y sobran miradas al suelo.

Falta justicia y sobran celdas.

Falta amor y sobra la violencia.

Falta arte en nuestras almas y sobran heridas en nuestros corazones.

Faltan valores y sobra el tiempo para alcanzarlos.

Reconocer para cambiar es un valor principal.

Eduardo López

Eduardo López

Continuidad

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Mi bolígrafo siempre tiene tinta y ganas de cabalgar sobre mis emociones. Su perfilada punta rebusca sin cesar hasta encontrarse con la verdad más fina y excitante. Hay folios que se doblan nada más verlos y billetes rotos por el uso, aún así, no son más que papeles. Existen palabras de corazón y frases perversas de mente. Vivo días largos de diversión y cortos tramos de tiempo interminables. Pienso, siempre pienso que imagino, y cuanto más difícil el objetivo veo, más amor hacia ello siento. Luego recapacito y me susurro al oído… – confía en ti mismo, de no hacerlo, el mar destrozaría tus huesos, flotaría tu alma mientras se produce el gran enredo de algas en tu cuello -. Por ello sigo con garras y manos sinceras.

La obligación ya la tenemos, debemos vivir sin esperar que lleguen los momentos de disfrute, buscar en el sufrimiento el aprendizaje y vivir, siempre, imaginar.

Eduardo López

Eduardo López

¿Inmigrantes o españoles por el mundo?

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Pronto emprenderé un nuevo y deseado viaje, abandonaré la tierra donde mis raíces se han reliado con tantas ya familiarizadas costumbres. He vivido junto a los míos y siempre seré cañailla, pero los sueños se hacen realidad cuando más agotado estés de perseguirlos. No tengo miedo de volar a otro lugar, aunque sí tengo la duda de si me llegarán a aceptar. Una ansiedad fronteriza aprisiona mi cuerpo, existen demasiadas ganas conservadoras de separarnos.

¡Qué de crueldad en tan poco territorio! Me arde el alma de pensar que me rechacen nada más llegar pero… tengo una llegada casi asegurada, ellos no, ellos dejan atrás sus vidas por luchar por encontrar algo que les haga sobrevivir.

A todos esos sin corazón: dejad vuestro inconsciente racismo aparcado, queréis como todo el mundo viajar, intentar andar por otros lugares, dejadlos entrar.

Dejad de engañar.

¡Dejad ya el tráfico humano!

Eduardo López

Eduardo López

Cara a cara

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Es bien fácil ir por la vida mostrando la falsa felicidad que se apodera de la realidad. Veo demasiadas sonrisas de vidrio a punto de estallar por el calor de las dificultades. Aún así y sin quererlo, puedo saber dónde y cómo estáis. ¿Siempre alegres, verdad? Se ha convertido en rutina el perder la intimidad y estar en los ojos de todos. Es preocupante seguir enseñando al mundo cada paso que damos, es nuestro camino y hoy día el de todos. ¿Libertad de expresión? ¿Censura? No existen barreras cuando nos miramos cara a cara, entonces sí se aceptan risas, llantos, ideologías e incluso desnudos.

Al perder la privacidad dejamos a un lado nuestra esencia, vendiendo nuestra alma y nuestra personalidad al mundo envidioso que nos rodea.

Eduardo López

Eduardo López

Enganchado de verdad

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Su rompida me lleva al sitio más alto al que puedo llegar. Una alucinación sana donde el sonido de su espumosa sal crea reales vibraciones en mi bienestar. Respira belleza para después extenderse por la arena, esclava incondicional de la orilla del mar. El anaranjado caer del día entre azules me deja para por la mañana volver a brillar. Oscuro total y en soledad observo la función que está por comenzar. La locura apoderándose de mí, de tanto alabar este paisaje.

Es una necesidad obligatoria sentarse a escuchar para repentinamente situarse en el mundo y permitir que la vida te traiga de nuevo a este lugar.

Eduardo López

Eduardo López

Baños de realidad

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Buenos días café y nado entre las aguas del océano preciado. Es mirar su horizonte y los objetivos bucean hacia mí ansiosos. La sal espabila y despierta mis legañas. Tras sumergirme en su transparencia percibo la vida que existe debajo de mis pies. Allí no existen cuerdas que me aten, ni muros de piedra, el mar es símbolo de libertad. Aunque a veces la naturaleza lo vuelve peligroso para ser navegado. Somos nosotros quienes delimitamos un trocito de mar de otro. Si fuéramos realmente humanos disfrutaríamos juntos del mar y la tierra, dándonos agua y pan sin avaricia. ¡Ni en broma! Eso está lejos de nuestro alcance, continuamos obsesionados por dividirnos, por clasificarnos, por sistematizar todo el entorno que nos cuida y acoge desde hace tantos años. Respeto hacia los mares y océanos que nos protegen y nos alimentan.

Las bolsas, colillas, botellas, papeles y demás desperdicios han salido a manifestarse, tras usarse piden retirarse a sus respectivas casas. La basura está cansada de matar a especies y destrozar al medio ambiente. Como casi siempre el destino contaminado por la falta de conciencia humana.

Eduardo López

Eduardo López