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A sus órdenes

Claro que sí jefe, aunque estoy ocupado. He de realizar correctamente mi trabajo. Por supuesto, también cuido de su hijo. Si se despista le doy un poco de zumo de manzana. Si grita cierro la puerta de su despacho para que no le interrumpa en su serie. Si llora le tapo la boca con un calcetín. Mientras procuro hacer mi labor y a su vez vigilo a su hijo, fotocopio los papeles de su guardería y le preparo un café; solo, doble de crema y cuatro cucharadas de azúcar moreno. ¿Desea que haga algo más? No, no estoy perdiendo el tiempo. Usted me ha robado la oportunidad de aprovecharlo, señor. No soy más que su esclavo y perdona que le diga, estoy haciendo de todo menos trabajar. ¿Despedido? Nunca entenderé para qué sirve la autoridad. ¿Para holgazanear?

Abusan y es su momento. Hoy decidís vosotros, pero mañana mando yo.

Eduardo López

¡No esperes más!

¿Quién dijo que vivir fuera fácil? No hay dolor sin sentimiento y es absurdo seguir esperando el momento. Querido amigo tiempo, pasas de mí y por mi vida a toda velocidad. Aún así no voy a perder por tu culpa la oportunidad de hacer lo que me plazca. No voy a esperar a que aprendáis a llevar el país. No voy a esperar a que me llamen para trabajar de lo mío. Tampoco voy a esperar la muerte cruzado de brazos. Prefiero machacarme hasta hacer de piedra mis músculos. Voy a reír hasta emocionar al llanto. Voy a soñar sin límites. Voy a escribir y a respirar cada palabra hasta que la muerte nos separe.

Mientras hacéis tiempo y perdéis vuestra oportunidad, otros vivimos cada instante la realidad.

Eduardo López

Imagen por Raquel Ruiz

Jacinto en ruinas

Jacinto está pasando por una mala racha. No ha superado el casting para la obra musical y su mujer hace semanas que no aparece. Tras tantos palos, ha decidido refugiarse en el alcohol. Las noches de locura le están llevando a un completo estado de descontrol. Todo para Jacinto son problemas.

Eduardo López

 

Alarma y mente

El tic tac suena en mi mente y efectivamente el tiempo permanece vivo. Ese sonido imparable me recuerda dónde me encuentro. Me avisa sin rodeos que los años pueden pasar. Entonces cruje un nuevo pensamiento, una nueva creación. Lo importante es llenarse de emociones los bolsillos. Para qué guardarnos lo mejor para el final, empecemos en este instante a disfrutar de cada segundo. Rechacemos cualquier paranoia que nos haga débiles y sigamos disfrutando, sea como sea.

Señales del cuerpo e ideas.

Eduardo López

Cosa de dos

Quiero matar el tiempo y arrastrarme por la suavidad de tu cuello.

Quiero desgarrar los deseos y colocarlos delante de la transparencia de tu mirada.

Quiero aplastar las emociones y extenderlas por las curvas de tu espalda.

Quiero triturar los complejos y tirarlos al desafiante mar de los miedos.

Quiero morder tus besos y rozar los labios por la sutileza de tus mejillas.

Los muros existen pero los sobrepasaremos sea como sea hasta fusionarnos en una sola pieza.

Eduardo López