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¿No me vas a dejar continuar?

No paran de interponerse en el transcurso de mi rabiosa e inestable lucha. Lo hacen con gusto y creen saber de todo. Pero carecen de información y de verdad. No deseo que alaben mi nombre y susurren mis desgracias. Solo quiero progresar a mi ritmo con el fin de centímetro a centímetro recorrer el trayecto que yo construyo y la vida diseña. A veces la paciencia desaparece y… la ansiedad y la ira se muestran resistentes. El dolor y el llanto nos atacan. ¿Consecuencias? Se nublan los pensamientos y se distorsionan las metas, estas así no darán con su dueño. ¿Soluciones? Apretar fuerte los dientes, evitar que entre ellos esté la lengua y las comisuras de los labios estiradas en dirección a las orejas.

Quien ríe siempre vive mejor.

Eduardo López

Lejos

Que vengan a mí los problemas.

Que se rompan mis huesos.

Que me caigan piedras del cielo.

Que me parta un rayo el alma.

Que se me queme la piel con fuego.

Que el dolor me haga retorcerme.

Que la soledad me castigue.

Que el amor me ciegue.

Pero, por favor, lo mejor para los demás. Protege a mi familia, cuídala mientras yo asumo las consecuencias de la propia vida.

Eduardo López

Amarte

La nube se detuvo encima mía para emborronar mis ilusiones. Creían poder con mis ganas pero las tonalidades grises se fundieron en azules. Dedicar tanto tiempo a tus pensamientos sin vivir al límite el momento es peligroso. Hay senderos que seguir pero el camino se va autoconstruyendo piedra a piedra. Confío en la motivación creativa y descarto que esta se esconda por miedo al fracaso. Cada paso dado, cada caricia teatral, cada escenario deslizado y cada texto escrito forjan esta trayectoria infinita tan maravillosa. Si no te llaman, llama tú la atención.

Seguimos adelante, con pasión y talante.

Eduardo López

Eduardo López

¡Negarnos a repetir!

La envidia pobre de la inseguridad humana nos lleva a vivir actos terribles. Esas cutres e indecentes acciones no son más que residuos de generaciones infectadas por la política conservadora que nos gobierna y nos roba libertad. Muchas veces me pregunto: ¿Qué sería de este mundo sin guerras? No es, ni será nada. Si ellos lo hicieron debemos repetirlo, es patético actuar conforme nuestros antepasados lo hicieron. Todo cambia, evoluciona o como pasa hoy día se deteriora. Tristes, impotentes y solos se sienten todos aquellos individuos que huyen del sistema injusto en el que vivimos. Lo que hace falta es coraje, ganas de revolución y fuerza para interponernos a sus reglas. Podrán llamarnos rojos, pero roja es la sangre que ellos derraman en todas sus batallas. Aún así seguimos sufriendo las consecuencias de sus errores. Para qué quedarnos quietos y sumisos si podemos gritar alto… ¡Libertad!

La voz real del pueblo permanece en las calles, en las plazas y en el mar donde todas aquellas almas flotan.

Eduardo López

Nuevas andadas

Se han acostumbrado ya mis pies y este suelo a mis pisadas. ¿Cómo es posible andar sin descanso tantas horas como el cuerpo aguante? Una vez más, es sencillo decirlo y todo un mundo vivirlo. El agotamiento es en ocasiones ficticio y siempre se puede más de lo que se cree. Llego a nuevo sitio, me permito plantar mis raíces y dejar que la tierra absorba mis ideas. Poco a poco, paso a paso, la piel se acopla al clima, el mar sin complejos cuida la locura de mis pensamientos y el sol, cuando sale, mata la negatividad gris de esta aventura enriquecedora que esta vida me regala vivir.

Perseguir tus sueños sin miedo, lejos, cerca y para siempre.

Eduardo López

Eduardo López