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¿Jacinto o Jacinta?

¿Jacinto o Jacinta? Nunca podríamos sentirnos libres sin antes haber arriesgado a ser quien queríamos ser. Jacinto parece haber encontrado su verdadera identidad. ¡Su última aparición!

Eduardo López

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Hazlo fácil – Make it easy

Somos más pequeños de lo que creemos. También nos parecemos más de lo que pensamos. Por ello sería una pérdida de tiempo andar con comparaciones odiosas. Cada uno se sostiene en su propio camino y toma sus decisiones en la vida. ¿Por qué no unir nuestros caminos? Está bastante pasado de moda clasificarnos. Uno rico, otro más pobre. Otros parecen felices pero padecen la mayor soledad del mundo. Todos encaprichados en alcanzar éxitos y el triunfo es correr esta larga maratón juntos. Somos corredores diferentes condenados a un mismo final. No habrá meta que cruzar si en la gran carrera participas solo.

El raciocinio que nos hace humanos nos da la posibilidad de aprender unos de otros. De manera que todos los problemas pierden importancia.

We are smaller than we think. We are also more similar than we imagine. Therefore it would be a waste of time to make horrible comparisons. Each of us follows his own path and makes his decisions in life. Why not join our paths? It’s pretty old fashioned to classify. One rich, one poor. Some seem happy but they suffer the greatest loneliness in the world. Everyone is infatuated with being successful and the victory is to run this long marathon together. We are all different runners destined for the same end. There will be no line to cross if in the great race you participate alone.

The reasoning that makes us human gives us the possibility to learn from each other. In this way all problems lose importance.

Espectador sanador

He guardado bien vuestra mirada por si decidís no volver a mirarme. Un sutil gesto como el de vuestras pestañas al parpadear es para mí más que suficiente. Nos cruzamos varias veces, yo por delante de vuestra expectación. En el momento más excitante, el cuerpo bailaba solo y las lágrimas deliraban por mis mejillas. Sentía la piel tensada por el gran cúmulo de emociones. Las manos sudaban nervios y los pies se fusionaban con el escenario. Sentir vuestro calor fue la mejor decisión que he tomado.

Echar de menos el lugar donde más aprendiste a vivir.

Eduardo López

Aceptar cuanto antes…

Allí nos esperan los mejores y la esperanza barniza los sueños hasta el reencuentro. Todos estamos condenados a un final intocable. Aún así se fueron demasiado pronto quienes menos lo merecían. Por ello y por ellos debemos acariciar con pasión cada salto que damos en el tiempo. No nos quedamos atrás por haber empezado más tarde. Debemos aprovechar nuestro momento de recolecta. Esa gran cosecha que tantos otros cultivaron para darnos la posibilidad de iniciarnos en este agitado mundo. Es hora de reconocer lo que algún día llegará. Parece sencillo y algunos se fueron sin darse cuenta. En cada uno está el aceptar o perder la oportunidad de aproximarnos a la verdadera realidad.

Solo hay una solución: disfrutar de la ocasión que nuestros padres nos dieron.

Eduardo López

Un café para llevar

¿Hola? Sigo aquí, esperando a que me mire. Perdona, le estoy hablando. ¿No va a levantar la cabeza? No entiendo la percepción del trabajo para algunas personas. Y aquí sigo, esperando a que me atienda. Hemos cambiado las miradas por pantallas, genial. ¡Vaya avance! Oiga, señor, no quiero ser desagradable pero tendría la decencia mínima para servirme un café con leche. Tengo prisa. Ya sé qué champú utiliza por el brillo de su pelo pero del color de sus ojos no tengo ni idea. ¡Señor! ¡Qué me ponga un puto café! ¿Qué no son formas de hablar? Métase el café, el vaso, el azúcar y la cucharilla por donde le venga bien. ¿Éste es mi café? Pues no lo quiero, gracias.

No es tan importante perder un café o un cliente, pero perder los principios si es relevante.

Eduardo López

Sin ir más lejos

Cuando el sudor rocía esfuerzos, la piel siente la necesidad de arrugarse. Cuando se trabaja duro; sin miedos, sin frenos y sin límites, el cuerpo siente la necesidad de fortalecerse. Cuando las lágrimas se precipitan, el alma siente la necesidad de renovarse. Cuando la respiración se entrecorta, el cuerpo siente la necesidad de relajarse.

Señales que la propia vida nos lanza para recordarnos que seguimos vivos.

Eduardo López