Cada cosa en su sitio

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Cansado del sistema cuadriculado en el que vivimos, me detuve a sembrar libertad en mis acciones. ¡Ya está bien de encasillarnos en nuestros propios actos!

Caminaba sin rumbo y casi nada grababa a fuego en mi memoria. Entre rejas de prejuicios me hallaba y sin éxito buscaba en la naturaleza la motivación. El río deshinibido y su caudal abrió mi mente, el paraíso entre mis dientes y ansiedad inconsciente. Buscaba sin cesar aventuras hasta que… detuve mis pies, ¡salto independiente!

La libreta me dio su brazo a torcer, somos amigos y compañeros de oficio. El conocimiento me ayudó a fundir mis palabras con el movimiento de árboles sedientos. El paisaje me fascinaba desde mi niñez pero ahora fusiono letras con sentimientos.

Bebo y leo en lugares distintos por conocer mi instinto en sus adentros. Patino a velocidad y las palabras derrapan a toda prisa sin miedo. Busco en mis textos la realidad con la sinceridad como pretexto. 

Eduardo López

Intercambio de tesoros

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Los vellos de los prados serpentean como las aguas de una bahía repleta de deseos humedecidos. El horizonte profundo ciega mis ojos y los rayos de luz me regalan su tranquilidad. Las barcas se balancean y salpican sutiles gotas de agua salada. Buen sabor de boca el del pescador que contempla el salto del pez. Un brinco de suerte, del mar a su plato. Como siempre mis nervios pellizcan mi interior y la inquietud envenena mi respiración. El entorno seductor me ha guiñado, quiere que permanezca quieto y expectante. Ha prendido la llama, mi vista drogada por su paz no da para más… por ello vendo rincones, yo te enseño mi paraíso a cambio de conocer de lleno el tuyo.

Quiero quedar con tu lugar preferido, estrechar su mano y conocer sus encantos.

Eduardo López

Imagen por Eduardo López

Destruirlos antes de que aparezcan

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¡Qué ganas de asesinar a esos malos pensamientos que torturan mi autoestima! ¡Ya está bien! ¡Desapareced ya! No hay hueco para vosotros en este tren. Tuvisteis la oportunidad de destrozar toda la pasión que había invertido. Por suerte mi arma defensiva tenía 2 balas; una para malheriros y otra para extinguiros. Me ha secuestrado la seguridad y la paciencia, no quiero que nadie me rescate de ellas. Son las pinzas que me sujetan en esta cuerda eterna a la que llaman vida. El precipicio siempre está abajo, por lo tanto, cabeza alta y actitud positiva.

Si tan valientes sois para acercaros a mí, preparaos para el impacto frontal. Los músculos en su sitio pero la mente fibrada y ejercitada para machacaros hasta haceros desaparecer.

Eduardo López

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Imagen por Eduardo López

Música: Wadaiko MAtzsuriza – Kabuki Gomen-Jyo (Japanese drums)

Abre tu puerta

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Abre tu puerta. ¡Ábrela!

La puerta se dignó a cerrarse justo en el momento en el que mis pestañas rozaban su marco. Choqué contra ella rebotando con mi frente repetidas veces. Llamé con insistencia pero las corrientes se llevaron a la oportunidad y el desafío se quedó sin entradas. Pensé…  si el mar esconde puertas de esperanza, ¿el cielo tiene límites? La respuesta es infinita como las metas que me propongo.

Abre tu puerta. ¡Ábrela!

Habrá puertas cerradas, atrancadas, oxidadas y tapiadas a maldad, pero… cuando traspaso una, vivo el momento dentro de un nuevo mundo. Adiós lamentos, si no te abriste en su momento permíteme quererte desde dentro. No desaprovecharé la preciada ocasión de entrar en ti, conocer tus sueños y vivir juntos los míos.

Se trata de romper cerraduras y acceder a nuevas personas. Nos harán crecer sus vidas y sus ilusiones desconocidas.

Abre tu puerta. ¡Ábrela!
Eduardo López
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Imagen por Raquel Ruiz
Música:
Brigitte Fontaine – Le goudron

No estoy intimidando a nadie

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Música: Panda Dub – Smile is the key

El error está potenciándose en vez de solventarse. Como materia prima que somos nos preocupamos  de alcanzar la cima  lo antes posible. En numerosas ocasiones pisoteamos y  despreciamos a los demás por culpa de la obsesión. Un vicio enfermizo al que hoy llaman dinero. ¡Puede con nosotros! La riqueza nos debilita y nos hace indefensos. Es más fuerte de lo que parece, somos capaces de mirar de pies a cabeza a las personas sin ni siquiera divisar sus pupilas sinceras. Es precioso recibir miradas desconocidas donde fluyen energías distintas pero verdaderas. ¿Qué pasa que os molesta que observe con el alma en mis ojos y con el corazón en mi boca? Soy consciente del daño que están haciendo los bártulos electrónicos.

Jamás me sentiré intimidado o sofocado mientras observo. Por compartir, por conocer y porque mi existencia lo desea. 

Eduardo López
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Imagen por Eduardo López

¡Seguimos aquí!

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Las vallas en fila india esperando a darse de lleno con alguna puerta u orificio para dejar en libertad a aquellos animales que quieren respirar. Los postes de la luz se sienten frustrados por cortar las alas a los que pueden volar, estos rebelados han sacado sus picos y no han parado de silbar. Los ríos y su condenado mal sabor de boca se han desbordado, los peces se han suicidado a causa de nuestra basura. ¡Fantástico! También la vegetación ha tirado la toalla, una flor me dijo: – vosotros preferís una docena de pisos vacíos antes que mantener a la naturaleza viva… Esa flor se marchitó porque se opuso al sistema que le habían obligado, intentó cerrar sus pétalos pero el fuego humano todo lo quema.

Llegará algún día en el que la naturaleza se impondrá y el silencio de todos será nuestro último suspiro.

Eduardo López

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Imagen por Eduardo López

Jamais j’oublierai son visage

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Me detuve a mirar cada rincón con la deseada intención de encontrarte. Las tonalidades del paisaje acompañaban al sutil roce de mis párpados. Las ansiosas ganas me reconcomían, ha sido fantástico conocer las rugosidades de su cara. Mejillas lisas, florecidas y recargadas de buena energía. Los labios sabrosos por la cebada se relamían mientras los dientes al sol sobresaltaban. El olor por mi nariz variaba entre quesos, chocolate y grandes bosques en libertad. Es satisfactorio para mí nutrir a mi oído con este bello lenguaje.

Su rostro es mi travesía, he conocido nuevo mundo y mucho más a mí mismo.

Eduardo López

Imagen por Eduardo López