El efecto del tiempo

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Cuando los días grises se apropian de mis ganas de vivir, el mar de ideas contaminadas choca contra los acantilados de la negatividad. Esta crisis emocional consigue sacarme de mis casillas. Al mal tiempo, mi mejor cara. Porque si he aprendido algo en estos bien profundos años, es que este es mi momento. Mi oportunidad de darle al mundo la vida que tanto le falta. Se mueren las flores por miedo a asfixiarse, se extinguen las especies por temor a la soledad. Los días pasan y el alma tibia rasca por mis adentros en busca de un rincón donde amar. Hay que agradecernos a nosotros mismos que seguimos aquí, en el camino de nuestra propia victoria.

¿Sabéis cual es la mía? ¡Disfrutar de la vida!

Eduardo López

Imagen por Eduardo López

¿La tiro o la cuelgo?

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Hace tiempo que tiré la toalla. Y más tiempo aún hace que volví a cogerla para limpiar el sudor rabioso de mis frustraciones. El trayecto se ve sometido a caídas y a heridas provocadas por los numerosos tropiezos. Cada vez predominan más miradas al suelo y menos sonrisas de corazón. ¿En qué andamos pensando? – Yo ya no ando pensando, yo pienso en cada paso que doy ya que las retorcidas mentes están ensuciando los paisajes. Hay crueles personas invisibles a simple vista, que a nuestras espaldas ríen de nuestros desaciertos. ¡Fantástico! Millones de envidiosos se han reunido para cargar de inseguridad cada subida y bajada en la escalera del éxito. Con mis pensamientos he aprendido algo nuevo; la toalla para el sudor del esfuerzo y el fuego para aquellos mosquitos que taladran mis odios mientras sueño.

Mientras yo crea en mis sueños, vuestros intentos de hundimiento no tienen asiento en la representación de mi vida.

Eduardo López

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Imagen por Eduardo López

Cada cosa en su sitio

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Cansado del sistema cuadriculado en el que vivimos, me detuve a sembrar libertad en mis acciones. ¡Ya está bien de encasillarnos en nuestros propios actos!

Caminaba sin rumbo y casi nada grababa a fuego en mi memoria. Entre rejas de prejuicios me hallaba y sin éxito buscaba en la naturaleza la motivación. El río deshinibido y su caudal abrió mi mente, el paraíso entre mis dientes y ansiedad inconsciente. Buscaba sin cesar aventuras hasta que… detuve mis pies, ¡salto independiente!

La libreta me dio su brazo a torcer, somos amigos y compañeros de oficio. El conocimiento me ayudó a fundir mis palabras con el movimiento de árboles sedientos. El paisaje me fascinaba desde mi niñez pero ahora fusiono letras con sentimientos.

Bebo y leo en lugares distintos por conocer mi instinto en sus adentros. Patino a velocidad y las palabras derrapan a toda prisa sin miedo. Busco en mis textos la realidad con la sinceridad como pretexto. 

Eduardo López

Intercambio de tesoros

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Los vellos de los prados serpentean como las aguas de una bahía repleta de deseos humedecidos. El horizonte profundo ciega mis ojos y los rayos de luz me regalan su tranquilidad. Las barcas se balancean y salpican sutiles gotas de agua salada. Buen sabor de boca el del pescador que contempla el salto del pez. Un brinco de suerte, del mar a su plato. Como siempre mis nervios pellizcan mi interior y la inquietud envenena mi respiración. El entorno seductor me ha guiñado, quiere que permanezca quieto y expectante. Ha prendido la llama, mi vista drogada por su paz no da para más… por ello vendo rincones, yo te enseño mi paraíso a cambio de conocer de lleno el tuyo.

Quiero quedar con tu lugar preferido, estrechar su mano y conocer sus encantos.

Eduardo López

Imagen por Eduardo López

Destruirlos antes de que aparezcan

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¡Qué ganas de asesinar a esos malos pensamientos que torturan mi autoestima! ¡Ya está bien! ¡Desapareced ya! No hay hueco para vosotros en este tren. Tuvisteis la oportunidad de destrozar toda la pasión que había invertido. Por suerte mi arma defensiva tenía 2 balas; una para malheriros y otra para extinguiros. Me ha secuestrado la seguridad y la paciencia, no quiero que nadie me rescate de ellas. Son las pinzas que me sujetan en esta cuerda eterna a la que llaman vida. El precipicio siempre está abajo, por lo tanto, cabeza alta y actitud positiva.

Si tan valientes sois para acercaros a mí, preparaos para el impacto frontal. Los músculos en su sitio pero la mente fibrada y ejercitada para machacaros hasta haceros desaparecer.

Eduardo López

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Imagen por Eduardo López

Música: Wadaiko MAtzsuriza – Kabuki Gomen-Jyo (Japanese drums)

Abre tu puerta

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Abre tu puerta. ¡Ábrela!

La puerta se dignó a cerrarse justo en el momento en el que mis pestañas rozaban su marco. Choqué contra ella rebotando con mi frente repetidas veces. Llamé con insistencia pero las corrientes se llevaron a la oportunidad y el desafío se quedó sin entradas. Pensé…  si el mar esconde puertas de esperanza, ¿el cielo tiene límites? La respuesta es infinita como las metas que me propongo.

Abre tu puerta. ¡Ábrela!

Habrá puertas cerradas, atrancadas, oxidadas y tapiadas a maldad, pero… cuando traspaso una, vivo el momento dentro de un nuevo mundo. Adiós lamentos, si no te abriste en su momento permíteme quererte desde dentro. No desaprovecharé la preciada ocasión de entrar en ti, conocer tus sueños y vivir juntos los míos.

Se trata de romper cerraduras y acceder a nuevas personas. Nos harán crecer sus vidas y sus ilusiones desconocidas.

Abre tu puerta. ¡Ábrela!
Eduardo López
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Imagen por Raquel Ruiz
Música:
Brigitte Fontaine – Le goudron

No estoy intimidando a nadie

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Música: Panda Dub – Smile is the key

El error está potenciándose en vez de solventarse. Como materia prima que somos nos preocupamos  de alcanzar la cima  lo antes posible. En numerosas ocasiones pisoteamos y  despreciamos a los demás por culpa de la obsesión. Un vicio enfermizo al que hoy llaman dinero. ¡Puede con nosotros! La riqueza nos debilita y nos hace indefensos. Es más fuerte de lo que parece, somos capaces de mirar de pies a cabeza a las personas sin ni siquiera divisar sus pupilas sinceras. Es precioso recibir miradas desconocidas donde fluyen energías distintas pero verdaderas. ¿Qué pasa que os molesta que observe con el alma en mis ojos y con el corazón en mi boca? Soy consciente del daño que están haciendo los bártulos electrónicos.

Jamás me sentiré intimidado o sofocado mientras observo. Por compartir, por conocer y porque mi existencia lo desea. 

Eduardo López
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Imagen por Eduardo López