Virus amoroso

Eduardo López

Ataque verbal

Armado hasta los dientes, agarré mi libreta y me brindé la oportunidad de salir a la calle. Revisé mi equipaje y mi equipamiento estaba listo para la batalla. Caminé hasta el punto caliente, saqué mi arma, apunté al objetivo y apreté el gatillo repetidas veces. Cacé todas las sensaciones que mis sentidos captaban. Resulté herido por la realidad, todos desperdiciaban sus tiros gritando mientras los escritos flotaban por el aire.

La estrategia más común de ir gritando por la vida fue derrotada. Con simples palabras nos entendemos mejor que de ninguna otra manera.

Eduardo López

Algo tan natural como el SEXO

¿Te incomoda hablar del sexo? Os pongo en situación, me dedico al mundo del porno y para mí no es más que mi oficio. ¿Debería avergonzarme de ello?

Eduardo López

Hacerlo especial

Garal Photographer


Desnudar al deseo sexual con la mente. Abrir las ventanas y que el viento ponga todo patas arriba. Introducir el cuerpo sobre el fresco. Hilar el amor con la excitación del momento. Sudar pólvora tras la gran explosión de erotismo natural. Ralentizar el instante, congelar el presente para vivir fundidos como el queso, derretidos como el lápiz en el papel.

Giros sensuales, susurros picantes y placer natural.

Eduardo López

De paseo con las conclusiones

Con un simple roce visual puedo imaginar por dónde andan tus intenciones. La pisada, la forma de caminar, la postura corporal, nos vende continuamente. La tristeza de aquella señora rica se presenta con grandes caídas de brazos y cabezas agachadas. Pies arrastrados por el suelo y ritmo lento. La alegría de aquel vendedor de cupones se muestra con amplitud de brazos, zancadas energéticas y frente alta. La frustración de aquel vagabundo se hace ver. El descontrol de cada articulación se camufla con los impulsos injustificados de este individuo. La felicidad de aquella niña montada en su patín se percibe a kilómetros de distancia. Cuando estamos felices el cuerpo lo sabe y todo el que se cruce y observe su paso querrá contagiarse de ella.

Dar un paseo puede ser el descubrimiento más enriquecedor.

Eduardo López

A solas con mi reflejo

El silencio rellena con vivas emociones el vacío de algunos momentos. No hace falta música, ni ruidos externos, es suficiente con el curso repetido de una respiración libre. Se inflan y desinflan los pulmones, es expulsada la ira y capturada la paz interior. Surge un momento de relajación personal. Todo rueda más lento, las ideas se clarifican, los deseos brillan y la positividad se hace con el control del instante. Necesitamos estar a solas con uno mismo. Sin voces, sin moscas, sin pitidos chirriantes y reunidos con nuestra alma. Es magnífico vernos por segundos. Mirar a nuestros propios ojos y besarnos.

Es breve el vivir y podría ser el error más doloroso, morir sin saber quiénes somos.

Eduardo López

Desiguales

Nuestra identidad permanece abierta al público con horario reducido. Somos vidas con precios variables a cualquier cambio. Como maniquís dando giros sobre nosotros mismos. Ayer actuamos de una manera y hoy de otra diferente. Todo va más allá de ser o no puro y real. Se trata de los azotes que nos da el tiempo. Los sucesos de cada día son consecuencias del mañana. Ser uno mismo es posible. Rozando lo imposible, se encuentra la idea de ser siempre el mismo.

Afecta el tiempo, el dolor, las alegrías y, por supuesto, las compañías.

Eduardo López