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¿Inmigrantes o españoles por el mundo?

Pronto emprenderé un nuevo y deseado viaje, abandonaré la tierra donde mis raíces se han reliado con tantas ya familiarizadas costumbres. He vivido junto a los míos y siempre seré cañailla, pero los sueños se hacen realidad cuando más agotado estés de perseguirlos. No tengo miedo de volar a otro lugar, aunque sí tengo la duda de si me llegarán a aceptar. Una ansiedad fronteriza aprisiona mi cuerpo, existen demasiadas ganas conservadoras de separarnos.

¡Qué de crueldad en tan poco territorio! Me arde el alma de pensar que me rechacen nada más llegar pero… tengo una llegada casi asegurada, ellos no, ellos dejan atrás sus vidas por luchar por encontrar algo que les haga sobrevivir.

A todos esos sin corazón: dejad vuestro inconsciente racismo aparcado, queréis como todo el mundo viajar, intentar andar por otros lugares, dejadlos entrar.

Dejad de engañar.

¡Dejad ya el tráfico humano!

Eduardo López

Eduardo López

Cara a cara

Es bien fácil ir por la vida mostrando la falsa felicidad que se apodera de la realidad. Veo demasiadas sonrisas de vidrio a punto de estallar por el calor de las dificultades. Aún así y sin quererlo, puedo saber dónde y cómo estáis. ¿Siempre alegres, verdad? Se ha convertido en rutina el perder la intimidad y estar en los ojos de todos. Es preocupante seguir enseñando al mundo cada paso que damos, es nuestro camino y hoy día el de todos. ¿Libertad de expresión? ¿Censura? No existen barreras cuando nos miramos cara a cara, entonces sí se aceptan risas, llantos, ideologías e incluso desnudos.

Al perder la privacidad dejamos a un lado nuestra esencia, vendiendo nuestra alma y nuestra personalidad al mundo envidioso que nos rodea.

Eduardo López

Eduardo López

Enganchado de verdad

Su rompida me lleva al sitio más alto al que puedo llegar. Una alucinación sana donde el sonido de su espumosa sal crea reales vibraciones en mi bienestar. Respira belleza para después extenderse por la arena, esclava incondicional de la orilla del mar. El anaranjado caer del día entre azules me deja para por la mañana volver a brillar. Oscuro total y en soledad observo la función que está por comenzar. La locura apoderándose de mí, de tanto alabar este paisaje.

Es una necesidad obligatoria sentarse a escuchar para repentinamente situarse en el mundo y permitir que la vida te traiga de nuevo a este lugar.

Eduardo López

Eduardo López

Baños de realidad

Buenos días café y nado entre las aguas del océano preciado. Es mirar su horizonte y los objetivos bucean hacia mí ansiosos. La sal espabila y despierta mis legañas. Tras sumergirme en su transparencia percibo la vida que existe debajo de mis pies. Allí no existen cuerdas que me aten, ni muros de piedra, el mar es símbolo de libertad. Aunque a veces la naturaleza lo vuelve peligroso para ser navegado. Somos nosotros quienes delimitamos un trocito de mar de otro. Si fuéramos realmente humanos disfrutaríamos juntos del mar y la tierra, dándonos agua y pan sin avaricia. ¡Ni en broma! Eso está lejos de nuestro alcance, continuamos obsesionados por dividirnos, por clasificarnos, por sistematizar todo el entorno que nos cuida y acoge desde hace tantos años. Respeto hacia los mares y océanos que nos protegen y nos alimentan.

Las bolsas, colillas, botellas, papeles y demás desperdicios han salido a manifestarse, tras usarse piden retirarse a sus respectivas casas. La basura está cansada de matar a especies y destrozar al medio ambiente. Como casi siempre el destino contaminado por la falta de conciencia humana.

Eduardo López

Eduardo López

¿Personas o medusas?

Si quieres molestar es mejor que busques por otro lado. En este lugar, en mi espacio, tus latigazos de envidia no llegan si quiera a rozarme. A veces la belleza confunde, algo precioso por fuera puede ser de mal agrado en sus adentros. Aún así es necesario ser paciente y convivir con ello. Deseo nadar entre sus pieles aunque el dolor me espante de ello. Las personas que quieren hacer el mal a veces son preciosas por fuera. Hay que andarse con cuidado porque el odio se contagia y de tantos golpes la desconfianza florece y la soledad os consume.

Nadar rodeado de medusas observando cada uno de sus impulsos. He aprendido de ellas que podemos vivir al lado pero sin mirarnos de cerca.

Eduardo López

Raquel Ruiz

Ron diferente

Me crucé con su fragancia dulce y ardiente. Quemaba como el agua caliente por el canal de mi garganta. Las lágrimas caían y el sudor de sus efectos provocaba sonrisas y desequilibrios intermitentes. Cogí su morro para vaciar su líquido entre mis labios. Ofrecí a los presentes un pequeño viaje entre dientes, bebieron los valientes, pero… El tiempo hace cobardes a las personas que se esconden de la realidad. Duele, quema y sana. El alcohol espantó mis miedos, lo hizo sin permiso.

Sin darse casi cuenta, el ron y el agua se confundieron.

Beber por beber se pasó de tiempo, dame un chupito de verdad. Quiero suaves tragos amargos para saborear bien las dificultades del camino. Ver luz al final del túnel, síntoma de que la vida nos persigue, con el fin de hacernos disfrutar.

Eduardo López

Imagen por Eduardo López

Fuera máscaras

Sería tan sencillo como recolectar cada mirada sincera y obviar las carátulas sociales. En numerosas ocasiones el revuelo de sentimientos crea inconscientemente falsas ideas, apariencias engañosas. Por ello es necesario mirar con la piel desnuda, sin trapos que entorpezcan la naturaleza humana. Nos quitamos una para ponernos otra aún peor, se llaman máscaras y son los barrotes de nuestra propia prisión. Cuando nos conviene somos puros pero mientras tanto nos colocamos la careta de aparentar. Es triste y real a su vez. Nos hemos centrado en mostrar cada paso que damos. No creo que la libertad sea hacer y después decir cada acción que ejecutamos en nuestras vidas. Debemos luchar por nuestra intimidad.

Tenemos un rostro magnífico para mostrarnos al mundo. Regalemos realidad a cambio de conocer la verdadera cara de los demás.

Eduardo López

Eduardo López