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Nosotros somos los culpables

La lumbre se enciende, las llamas se sinceran y las lágrimas de las nubes descienden. Estamos provocando continuamente a la naturaleza y su sabiduría innata nos responde con violencia. El viento hace su papel azotando los árboles contra el aire contagiado de egoístas. Seres que el aire con gran fuerza mueve. Sus silbidos chirriantes no son más que gritos de desolación, llantos desgarrados que exigen delicadeza con el entorno. Los avances se paralizan para algunos, sin embargo para otros los tropiezos climatológicos son impulsos para poder seguir ensuciando y convirtiendo el mundo en ruinas. Se desbordan ríos porque su cauce natural necesita espacio por donde correr. Se nos viene encima el mar porque sus aguas piden nuevas tierras donde sus especies habitar. Se nos pierde la oportunidad de dejarles una rica herencia a los próximos vecinos que pronto llegarán. Eduardo López Eduardo López

Jacinto

  Jacinto es un hombre de campo que quiere contarnos una de sus últimas hazañas. Parece tranquilo pero en realidad tiene algo importante que decirnos. Es divertido y le encanta llevarle la contraria a todo el mundo. Hoy ha decidido quedarse junto a su olivo. Eduardo López

En un abrir y cerrar de ojos

Qué bello es cerrar los ojos y permitir que las lágrimas saladas se deslicen sobre el rostro aprisionado en emociones naturales. Qué fácil es llenar la mente de dulces paisajes donde los verdes se difuminan entre montes frescos y velludos. Qué de amor nos ofrece este mundo tan completo donde los muros intentan separarnos en fronteras suciamente políticas. Ahí están nuestros corazones para escalar esas grandes paredes con la finalidad de fundirnos en las diferencias. Qué de vida sin miedo a volar hacia los cielos del exilio. Qué de cosquillas burbujeantes rascan nuestros vientres. Qué facilidad tiene el tiempo de pasar, como un suspiro, hasta aterrizar en el hermoso recuerdo vivido. Un día más cegado por la belleza natural de la única y aprovechada vida. Eduardo López Eduardo Lópezu

¡Ni te acerques!

No la toques sin su consentimiento porque yo sí tengo permiso para destrozarte la vida si cruzas la línea prohibida. No la mires, no imagines su belleza entre tus brazos.¡No quiere! Y tampoco va a querer sentirse en un futuro insegura por tus evidentes frustraciones. Te mereces soledad y sufrimiento, estás ahogando en lágrimas sus ojos y congelando su mirada perdida. La imagen del hombre cosechando inseguridad y la mujer desorientada entre miedos por culpa de la desgracia mental que en la cabeza de los maltratadores reside. Nos merecemos libertad a la hora de elegir con quién compartir nuestros deseos. Los tiempos cambian y el odio crece rebosante entre gritos de lucha y desolación. Ya confundieron nuestros antepasados el concepto de superioridad con el de inseguridad. Y como de cobardía viven, que la venganza les vacie y les obligue a rendirse. Nos hace falta unión para poder reformar el destrozo creado. Los culpables deben pagar bajo suelo por su merecido y los inocentes no dejar pasar ni una más. Eduardo López Eduardo López

Quejicas profundos

Se buscan problemas parar dar peso a las continuas quejas. Existen abundantes protestas, que aburridas, persiguen a las frustraciones no superadas. Todo el mundo espera el fallo, el error del que se aprende pasa a ser fracaso y cualquier opinión un hachazo. ¿Rechazo? Somos sociedad de piedra; creamos muros inescalables entre gentes afables. Manipulamos con el boca a boca los dulces avances de nuestros vecinos. Transcurre a su velocidad el tiempo, ojos bien abiertos y el gesto en alerta espera ansioso la crítica malvada de los que gruñen. Por seguir siendo así, el pueblo infectado por la envidia y el avaricioso gobierno por el poder, nos vemos inmersos en desconfianza y dejadez. Eduardo López Eduardo López

A falta de valores, nunca es tarde para darse cuenta

Falta respeto y sobra soberbia. Falta libertad y sobra gobierno. Faltan gritos de revolución y sobran mentes conservadoras. Faltan abrazos duraderos y sobran puñaladas por la espalda. Faltan guiños de complicidad y sobran miradas al suelo. Falta justicia y sobran celdas. Falta amor y sobra la violencia. Falta arte en nuestras almas y sobran heridas en nuestros corazones. Faltan valores y sobra el tiempo para alcanzarlos. Reconocer para cambiar es un valor principal. Eduardo López Eduardo López

Continuidad

Mi bolígrafo siempre tiene tinta y ganas de cabalgar sobre mis emociones. Su perfilada punta rebusca sin cesar hasta encontrarse con la verdad más fina y excitante. Hay folios que se doblan nada más verlos y billetes rotos por el uso, aún así, no son más que papeles. Existen palabras de corazón y frases perversas de mente. Vivo días largos de diversión y cortos tramos de tiempo interminables. Pienso, siempre pienso que imagino, y cuanto más difícil el objetivo veo, más amor hacia ello siento. Luego recapacito y me susurro al oído… – confía en ti mismo, de no hacerlo, el mar destrozaría tus huesos, flotaría tu alma mientras se produce el gran enredo de algas en tu cuello -. Por ello sigo con garras y manos sinceras. La obligación ya la tenemos, debemos vivir sin esperar que lleguen los momentos de disfrute, buscar en el sufrimiento el aprendizaje y vivir, siempre, imaginar. Eduardo López Eduardo López