Autor: Eduardo López

Dulce hogar – Sweet home

Tras inevitables despedidas es esencial darse cuenta de la distancia que existe entre nuestros cuerpos. Estamos lejos pero siempre juntos. El amor hacia tu tierra es el más puro. Es en nuestra casa donde aprendimos a vivir sin miedos. El deseo de sentir de nuevo la sal del mágico mar. El sueño de oír el choque de las olas contra mis deseos. Son sensaciones con olor a vacaciones.  Amenazo con volver a verte. Tras todo esfuerzo llega la recompensa. La calma, el silencio y nuestro propio hogar.  — After inevitable goodbyes it’s essential to realise the distance that exists between our bodies.  We are far but always together because our energy is connected constantly.  The love we feel towards our home is the purest.  It is our home where we learnt to live without fears. The desire to feel again the salt of the magic sea, the illusion of hearing the shock waves against our wishes.  This are sensations that smell of holidays. I assure you that I’ll see you again.  After effort comes reward.  The …

Todos a una

Las conclusiones se sacan arriesgando y para obtener mayor perfección en la respuesta hay que tirarse de cabeza al barro. En cada mente los razonamientos están expuestos a unas emociones personales. Esas chispas que saltan por nuestro interior rellenan nuestras ideas con pensamientos profundos. El centro de todo no somos nosotros mismos, pero sí formamos parte del todo. ¿Es este un resultado de algún pensamiento egocéntrico? Podría serlo pero va más allá de ello. Nada va a funcionar correctamente si nos individualizamos, si nos encerramos en la cobardía y menos aún si nos centramos en ser los únicos. Juntos daremos respuesta a todas las cuestiones existenciales planteadas. Eduardo López

Hazlo fácil – Make it easy

Somos más pequeños de lo que creemos. También nos parecemos más de lo que pensamos. Por ello sería una pérdida de tiempo andar con comparaciones odiosas. Cada uno se sostiene en su propio camino y toma sus decisiones en la vida. ¿Por qué no unir nuestros caminos? Está bastante pasado de moda clasificarnos. Uno rico, otro más pobre. Otros parecen felices pero padecen la mayor soledad del mundo. Todos encaprichados en alcanzar éxitos y el triunfo es correr esta larga maratón juntos. Somos corredores diferentes condenados a un mismo final. No habrá meta que cruzar si en la gran carrera participas solo. El raciocinio que nos hace humanos nos da la posibilidad de aprender unos de otros. De manera que todos los problemas pierden importancia. We are smaller than we think. We are also more similar than we imagine. Therefore it would be a waste of time to make horrible comparisons. Each of us follows his own path and makes his decisions in life. Why not join our paths? It’s pretty old fashioned to classify. …

Espectador sanador

He guardado bien vuestra mirada por si decidís no volver a mirarme. Un sutil gesto como el de vuestras pestañas al parpadear es para mí más que suficiente. Nos cruzamos varias veces, yo por delante de vuestra expectación. En el momento más excitante, el cuerpo bailaba solo y las lágrimas deliraban por mis mejillas. Sentía la piel tensada por el gran cúmulo de emociones. Las manos sudaban nervios y los pies se fusionaban con el escenario. Sentir vuestro calor fue la mejor decisión que he tomado. Echar de menos el lugar donde más aprendiste a vivir. Eduardo López

Aceptar cuanto antes…

Allí nos esperan los mejores y la esperanza barniza los sueños hasta el reencuentro. Todos estamos condenados a un final intocable. Aún así se fueron demasiado pronto quienes menos lo merecían. Por ello y por ellos debemos acariciar con pasión cada salto que damos en el tiempo. No nos quedamos atrás por haber empezado más tarde. Debemos aprovechar nuestro momento de recolecta. Esa gran cosecha que tantos otros cultivaron para darnos la posibilidad de iniciarnos en este agitado mundo. Es hora de reconocer lo que algún día llegará. Parece sencillo y algunos se fueron sin darse cuenta. En cada uno está el aceptar o perder la oportunidad de aproximarnos a la verdadera realidad. Solo hay una solución: disfrutar de la ocasión que nuestros padres nos dieron. Eduardo López

Un café para llevar

¿Hola? Sigo aquí, esperando a que me mire. Perdona, le estoy hablando. ¿No va a levantar la cabeza? No entiendo la percepción del trabajo para algunas personas. Y aquí sigo, esperando a que me atienda. Hemos cambiado las miradas por pantallas, genial. ¡Vaya avance! Oiga, señor, no quiero ser desagradable pero tendría la decencia mínima para servirme un café con leche. Tengo prisa. Ya sé qué champú utiliza por el brillo de su pelo pero del color de sus ojos no tengo ni idea. ¡Señor! ¡Qué me ponga un puto café! ¿Qué no son formas de hablar? Métase el café, el vaso, el azúcar y la cucharilla por donde le venga bien. ¿Éste es mi café? Pues no lo quiero, gracias. No es tan importante perder un café o un cliente, pero perder los principios si es relevante. Eduardo López